Una introducción

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Mi temor más grande en la vida es morir lleno de arrepentimientos.

Arrepentirme de no haber cumplido mis sueños por miedo a fallar. O peor aún, porque me preocupé más por lo que los otros pensaban de mí que por mis mismos sueños.

Este blog es un compromiso que hago conmigo mismo, de dedicarme a un sueño que he tenido desde hace tiempo: crear cosas. Cosas que ayuden a los demás a llevar mejores vidas, ya sea siendo útiles o simplemente entretenidas. Crear cosas que inspiren a otros a crear, o mejor aún, que sean plataformas y herramientas que ayuden a llevar ideas a la realidad.

Para esto, creo que una de las habilidades más importantes hoy en día para crear y tener impacto es programar. Tirar código. Desarrollar. Como gusten llamarlo.

Cada día escribiré un post en este blog, detallando mi aventura de ese día en el mundo de la programación. Mi travesía comienza en el desarrollo web, porque amo la web y todo lo que me ha permitido hacer. Soy un millennial que creció formado por el Internet, con todas la fortalezas y debilidades que eso trae. “No nací, me hicieron” es mi frase.

Además del beneficio del compromiso de seguir aprendiendo y compartir mis resultados (tengo que postear en este blog aún no haya escrito una sola línea de código, para que me muera de la vergüenza), también me ayuda a practicar el escribir, que también ha sido una pasión mía desde mucho antes de yo saber qué era compilar. Quiero ser un buen escritor, tengo muchas historias en mi mente que tienen que ser plasmadas. Pero tienen que ser plasmadas bien, y la única forma de ser un buen escritor es escribir. Mucho.

Pero antes de que eso pase, prepárense para muchas entradas poco editadas y de escaso valor literario. No prometo calidad; mi perfeccionista interno me ha robado de muchos proyectos al editar incesantemente y al final no publicar nada, así que lo estoy callando lo más que puedo. Créanme que no editar esto duele.

Si han leído mucho antes de llegar aquí, gracias por acompañarme; se que no ha sido fácil. Si es su primera entrada, bienvenidos; pueden tomar un asiento.

Así que adelante: ¡a programar!

Y quién sabe… tal vez algún día saque un libro de esto.

Pero, ¿quién lo leería, verdad?