Línea 92: Chingu

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Una de mis inquietudes al aprender a programar por mi cuenta con objetivos profesionales es el tema de la colaboración. Es una cosa desarrollar algo por tu cuenta: sabes tu diseño, la estructura de tus datos, cómo nombrar las variables y funciones; en fin, sabes cómo debe ir cada parte.

Pero trabajar con otras personas trae todo un mundo de retos y problemas. En este mundo, no es sólo saber escribir código; entender el código de otros es tan importante. Saber cómo manejar una base de código, cómo colaborar efectivamente, cómo utilizar control de versiones… los retos técnicos no son pocos. ¿Y los retos humanos? Aún más. En mi (limitada) experiencia, los desarrolladores somos (¿ya puedo decir somos?) personas altamente dogmáticas con lo que creemos que funciona y nuestras decisiones a la hora de escribir nuestro código. Siempre he pensado que esto se debe a una correlación inconsciente que hacemos entre nuestra habilidad de programación y nuestro intelecto. Se requiere un tipo de inteligencia distinta para saber manejar estas situaciones.

Con mi objetivo de obtener un trabajo remoto, adquirir estas habilidades de colaboración se ha convertido en una meta crucial en mi camino de convertirme en un candidato atractivo para emplear.

Pero viene la pregunta: ¿cómo obtenerlas? Pues siguiendo la recomendación de la guía de P1xt (la cual estoy siguiendo fielmente hasta ahora), me inscribí en un Chingu cohort, una plataforma de colaboración donde personas sedientas de aprendizaje (¡como yo!) nos unimos en una comunidad para aprender, haciendo proyectos, discutiendo ideas y brindando ayuda.

Estoy muy emocionado por integrarme a esta comunidad y dar un paso adelante con mi aprendizaje (y encontrar un trabajo). Comienzo este jueves, así que deséenme suerte.