El trabajo remoto y yo (primera parte)

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Teletrabajo. Trabajo remoto. Trabajar desde casa. Díganle como quieran, pero esta es la nueva realidad en los días de distanciamiento social para aquellos que tenemos la fortuna de tener un oficio que se puede realizar a distancia.

Yo no soy un gurú de trabajo remoto, pero tengo la experiencia de llevar trabajando así por más de 2 años. He leído bastante sobre el tema, tanto por querer tener éxito en esto como por simplemente querer sobrevivir a las dificultades de trabajar remoto. No es fácil cambiar nuestro espacio de trabajo a nuestras casas. Para mí fue difícil y yo mismo tomé la decisión. No me imagino para ustedes que se vieron forzados a hacerlo para mantener su salud y la de las personas a su alrededor.

Por eso, y porque la gente me ha preguntado (qué cliché de influencer wannabe), quiero hablar un poco sobre el trabajo remoto, a ver si puedo ayudar por lo menos a una persona a manejar mejor la situación. Estaré escribiendo varias entradas sobre el tema, comenzando por esta.

En esta primera parte, quiero contarles un poco de mi historia y cuáles fueron las razones que me llevaron a elegir el trabajo remoto.

Desde que entré al mundo de la programación, mi meta era conseguir con una empresa extranjera, fuera de la República Dominicana. Ya hubiese que una empresa me patrocinara una visa de trabajo, o trabajando remoto desde aquí, esa siempre fue el objetivo. Nunca me visualicé siendo desarrollador empleado para una empresa local. ¿Y por qué, me preguntarán? Pues tengo varias razones. Pero creo que puedo resumirlo a tres principales.

Para la primera, tenemos que volver a enero de 2017.

Estaba viviendo en La Romana, trabajando en una zona franca donde diseñaba herramientas para la manufactura de productos quirúrgicos desechables. Me mudé para allá porque en esos tiempos mi sueño era dedicarme al diseño y desarrollo de productos, y ese trabajo era lo más cercano que pude encontrar para mantenerme en ese camino.

Para hacerlo breve, no me gustaba vivir en La Romana. Era una vida solitaria, donde solo iba del trabajo a la casa y viceversa, cero vida social y cero conexión con el lugar donde me encontraba. Me relacionaba con los compañeros del trabajo pero nuestra amistad se limitaba a lo laboral. Estaba haciendo una Maestría en línea (¿qué cosa conmigo y las cosas de lejos, eh?), lo cual me mantenía entretenido y enfocado; pero necesitaba algo más.

Ese año que duré allá me hizo darme cuenta lo importante que es para mí tener un ambiente que me impulse a crecer como profesional y como ser humano. Ese ambiente no lo tenía allá, y me sentía estancado.

Por tanto, tenía que cambiar mi ambiente. Y eso fue lo que hice, y digamos que fue el primer impulsor de mi decisión hacia un trabajo remoto: la posibilidad de elegir dónde quiero vivir y que mis aspiraciones laborales no se vean limitadas por mi ubicación. Básicamente, independencia geográfica.

Sin embargo, eso no significa que quiero ser un nómada virtual y andar viajando por el mundo de país en país. Actualmente estoy viviendo en Santo Domingo, ciudad capital de mi país. Llevo un año aquí y estoy muy feliz, ya que es la primera vez en más de 5 años que siento que puedo echar raíces.

La segunda razón va muy atada de la primera. Al no querer verme limitado por cuáles trabajos tengo cerca, tampoco quería las limitaciones locales para la compensación de mi trabajo. En pocas palabras: quería recibir un sueldo mayor de lo que me pagarían en el mercado local. Esto es algo que atrae a muchos al trabajo remoto. ¿Y cómo no? Cuando sabes que haciendo el mismo trabajo en una compañía extranjera te pueden pagar el doble o el triple, es difícil no querer caerle atrás a ese dulce dinero. En especial cuando sabes que no aumentará el costo de vida al mudarte a otra ciudad.

Pero considero que buscar trabajo remoto meramente por la compensación económica es un error. Es un beneficio muy bueno claro está, pero es una motivación extrínseca que puede hacer que rápidamente te sientas desmotivado con tu trabajo. En especial cuando estás en una industria donde existen compañías que ofrecen salarios despampanantes y paquetes de beneficios increíbles; donde de repente tu buen trabajo donde te pagan una tarifa por hora —con el que ganas muchísimo más que el promedio— se ve poco e insignificante. Y comienzas a sobrevalorarte. Esto y las motivaciones extrínsecas son un tema que quiero tratar en una futura entrada.

En mi caso, no negaré que un excelente salario (tomando como referencia el mercado local) me empujó aún más al trabajo remoto. Pero en mi caso no era dinero por dinero, sino que quería ese dinero para llevar un cierto estilo de vida. Y no hablo de algo ostentoso; deseaba tener independencia financiera de mis padres, mudarme a mi propio espacio en otra ciudad, y tener mi propio vehículo, entre otras cosas. Todos esos cambios requerían un apoyo económico detrás que fui capaz de conseguir por mi trabajo con una empresa extranjera.

Por último, la tercera y —en mi opinión— la más importante razón que me llevó a buscar un trabajo remoto era la tecnología, y todo lo que eso involucra. He sido amante de los startups, de los productos revolucionarios y de los grandes avances tecnológicos. Quería estar en ese campo de juego, jugando con los mejores del mundo y creciendo exponencialmente. Hay que ser realistas: en la República Dominicana no tenemos la mejor infraestructura tecnológica, ni estamos trabajando con la última tecnología. Así que para mí nunca fue una opción limitarme “por lo que se usa en el mercado local”. Basé mi aprendizaje en tecnología buscada en el mercado internacional, y rápidamente pude adquirir las habilidades necesarias para mercadearme con empresas de Estados Unidos y Europa.

Esto lo pude hacer porque tenía la pasión necesaria para perseguir eso, y aún la tengo. He hablado de mi proceso de aprendizaje, de toda la información que quisiera absorber y de cómo quiero estar creciendo cada día más. Para mí esto ha sido lo que me ha llevado donde estoy hoy en día, y es lo que me da la visión para definir mi siguiente paso.

¿Y entonces, qué tal es trabajar remoto? Pues decir que siempre ha sido fácil y excelente sería una mentira. Existen muchos retos, no solo operacionales pero también para tu salud mental, como empleado. Estaré hablando de ellos en la segunda parte.

Segunda parte